Homenaje a Umberto Eco
Los objetos, las imágenes y los espacios, son textos y hay que aprender a leerlos
Por: Roberto León Ábrego García
Fotografía: Ford Calixto
No siempre el conocimiento mata como en “El Nombre de la Rosa”, y así se demostró en el destacado homenaje que se realizó a Umberto Eco, como resultado de una colaboración entre la DCCD, la Coordinación de Cultura y la Biblioteca Dr. Miguel León-Portilla. Entre los presentes estuvo el doctor Alfredo Tenoch Cid Jurado, estudiante del ilustre teórico, profesor y escritor italiano. El homenaje se realizó en el puente de cristal de la biblioteca de la UAM Cuajimalpa.
Cabe destacar que Umberto Eco indicó en su testamento que cuando falleciera no quería homenajes, hasta pasados 10 años. El pasado 19 de febrero se cumplieron 10 años de su muerte y, a nivel mundial, comenzaron los homenajes a este semiólogo. En la Unidad Cuajimalpa, la primera actividad fue la plática y mesa redonda “Didáctica y pedagogía en la semiótica de Umberto Eco”, a cargo del doctor Cid Jurado, fundador de la Asociación Mexicana de Estudios de Semiótica Visual y del Espacio y ex presidente de la Asociación Internacional de Semiótica Visual.

Los aportes de Eco en la semiótica
El doctor en semiótica, Alfredo Cid, inició su conferencia expresando que en 1985 conoció personalmente a Umberto Eco, cuando el filósofo italiano ofreció una conferencia en el auditorio Augusto Sierra, conocido como el Che Guevara en la UNAM, “una plática maravillosa sobre la Semiótica Medieval”.
Posteriormente, el doctor Cid compartió diversos aportes de Umberto Eco al campo teórico, además de algunas de las frases más citadas de este pensador: “nos enseñó que los objetos, las imágenes, los espacios, son textos y hay que aprender a leerlos”, o bien: “Umberto Eco decía que para sobrevivir hay que contar historias”.
Entre las frases de Eco, está: “Per me l’uomo colto non é colui che sa quando ê nato Napoleone, ma colui che sa dove andaré a cercare l’informazione nell’unico momento della sua vita in cui gli serve, e in due minuti”.
Que significa: “Para mí el hombre culto no es aquel que sabe cuándo nació Napoleón, sino es aquel que sabe dónde ir a buscar la información en el único momento de su vida que le sirve, en 2 minutos”.
Al respecto profundizó el doctor Cid, sobre esta sabiduría didáctica de Eco, señalando que si alguien aspira a ser un hombre culto, tiene que tener un control a los medios de acceso a la información: “que le permite saber lo que tiene que saber en el momento en que lo tiene que saber”, es decir, saber gestionar la inteligencia; no basta con la inteligencia, hay que saber usarla.

Después explicó que con Eco aprendimos a que “tú tienes que pensar solo, tú tienes que entenderlo solo y equivocarte es lo mejor que te puede pasar, porque cuando te equivocas buscas soluciones”. También recuperó la idea de que las ideologías obstruyen el pensamiento: “quien no tiene principios morales se envuelve muy frecuentemente en una bandera”, “cuando yo no tengo valores morales, entonces digo, <pero yo soy esto y empiezo a calificar al otro, tú eres mi opuesto y entonces se acabó el diálogo>”. De esta manera, el poder de las ideologías regresa con toda esa capacidad de carcomer, de roer la capacidad pensante del individuo. entonces lo único que “estás viendo es cómo piensa el otro y tú crees que el otro está equivocado, te metes en una dinámica en la que no vas a avanzar”.
Después compartió una de sus últimas frases más controversiales:
“I social media danno diritto di parola a legioni di imbecilli che prima parlavano solo al bar dopo un bicchiere di vino, senza danneggiare la collettività. Venivano subito messi a tacere, mentre ora hanno lo stesso diritto di parola di un Premio Nobel. È l’invasione degli imbecilli”.
“Las redes sociales le dan derecho de palabra a legiones de imbéciles, que antes hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin hacerle daño a la colectividad, pero inmediatamente se les hacía callar, y ahora tienen el mismo derecho a la palabra que un premio Nobel. Es la invasión de los imbéciles”.
El doctor Alfredo Tenoch Cid explicó, mediante un ejemplo, a qué tipo de personas se refería Umberto Eco con esta declaración: después de un terremoto en la zona de Amatricie, en Lacio, Italia, –lugar que se distingue por la pasta amatriciana, que lleva tocino–, una mujer que no come carne, porque considera que es más sano, comentó en las redes sociales que el terremoto que destruyó su ciudad y sus iglesias medievales fue un castigo divino a los de Amatricie por hacer pasta con tocino. “Esos son los imbéciles de los Eco decía, hay que tener cuidado”, hay que tener cuidado con “no ponernos la camisa de fuerza de las ideologías”, porque, subrayó el doctor Cid, cualquiera pone una frase o una foto en las redes sociales, y de repente viene alguien que dice no estar de acuerdo “y pum, ofendo”.
MESA REDONDA
Enseguida se realizó una mesa redonda con la doctora Tatiana Valdés Furnova, Crítica de Arte por la Universidad Estatal de Artes Industriales y Aplicadas de Moscú, maestra y doctora en Estudios Mesoamericanos por la UNAM; el doctor en filosofía Jesús Octavio Elsondo Martínez, título por la Universidad Complutense de Madrid, profesor investigador del Departamento de Ciencias de la Comunicación de la UAM Unidad Cuajimalpa; el doctor en Ciencias Políticas y Sociales por la UNAM, Raúl Roiden García Aguilar, adscrito al Departamento de Ciencias de la Comunicación de la UAM Cuajimalpa y miembro de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación; la doctora Marta Gabriela Mendoza Camacho; la doctora en Ciencias y Artes para el Diseño, Lucero García Franco, una de las pocas investigadoras que ha aplicado a la semiótica en México al lenguaje de señas; y también el doctor Alfredo Tenoch Cid Jurado.

La mesa redonda partió de algunas preguntas como ¿Cuál consideran que es el concepto de Eco que más permite abrir los ojos a los estudiantes, particularmente de primer ingreso? Para responder se mencionó el libro “La estructura ausente”, en el que se habla de la teoría de los signos, y el cual se puede aplicar a los problemas relacionados con el arte. O bien, “Seis paseos por los bosques narrativos”, obra principal fundamental para entender “que existe una diversidad de formas en las que nos podemos aproximar a los textos literarios, desde una estructura lineal hasta una estructura exploratoria”, y que es sumamente importante “transmitírselo a los estudiantes para que entiendan que los procesos creativos no se reducen a la propia intencionalidad ni al sentido que le da sus autores, sino que se pueden abrir a una múltiple significación” y específicamente en el análisis de los espectáculos es muy esclarecedor.
Por su parte la doctora Lucero Franco mencionó que la semiótica enriquece mucho al diseño (objeto, texto, espacio); el estudio de los mensajes es la clave “para comprender la cultura, y la idea de que la cultura debe estudiarse como un proceso de comunicación y los signos como fuerzas sociales”.
Mientras que el doctor Cid recordó que Ferdinand de Saussure “te obliga a pensar que todo es una estructura, y no podemos usar el modelo lingüístico de Saussure para explicar el lenguaje del sordo”, ¿por qué? porque Saussure “nos dice que existe la imagen acústica” y “¿cómo le metes en la cabeza a alguien una imagen acústica si nació sin oír?”

La IA es una herramienta y es una réplica de nosotros mismos
Otro cuestionamiento fue qué va a pasar desde el diseño y la comunicación con la IA. Entre lo que más se destacó, primero, es que la IA es una herramienta, tal como sucedió con otras tecnologías, otras herramientas –como la computadora en su momento– hay que dotarlas de estructuras desde un aparato conceptual hasta segmentar lo que le estamos preguntando, enfatizó la doctora García Franco.
El doctor Cid Jurado contestó señalando que Eco puso siempre en el centro el concepto de sentido común, porque es el que nos regula. Cuando se aborda un tema, lo primero que se hace es saber cuál es el sentido común, es decir, “hacia dónde van las cosas para la mayoría de las personas”, ¿cuál es ese sentido común? ¿qué tan común es ese sentido? Entendiendo eso, “ahora puedo hacerle las preguntas a la Inteligencia Artificial, porque la IA es una réplica de nosotros mismos, nuestro algoritmo es nosotros, entonces, ¿qué aspectos no veo? ¿qué estoy descartando? ¿qué no estoy tomando en consideración?” La inteligencia artificial tiene un sentido común, y remató el especialista en semiótica, por lo que es fundamental nunca olvidar la ética.

El villano en “El nombre de la rosa” es Borges
Otra actividad en este homenaje fue la proyección en el Aula Magna de la película “El nombre de la rosa” del director francés Jean-Jacques Annaud y basada en la novela de Umberto Eco. Al finalizar la función, el doctor Vicente Castellanos Cerda, especialista en cine, ofreció una charla en torno a la riqueza de esta película y de su autor. Puso especial atención en que si bien en todo el mundo se identifica a Umberto Eco como un académico, como un pensador, como un filósofo, su faceta como literato no es menor. Al respecto aseveró: “imagínense que el profesor más densamente teórico que ustedes tienen, que nadie le entiende, vende todos los libros del mundo con una novela”, ya que ese libro causó gran furor en los años 80, se convirtió en un best seller, uno de los libros más vendidos del mundo.

La última actividad de este tributo a Eco, fue el Literalunch “Lectura y reflexión sobre fragmentos del libro <Cinco escritos morales>”. Como en otras ediciones del Literalunch, se buscó que la comunidad participante reflexionara en torno al texto compartido. Específicamente, se socializó el influyente ensayo “El fascismo eterno”, publicado en 1995. En este ensayo, Eco ofrece un análisis del fascismo, basándose en sus propias experiencias personales al crecer en la Italia de Mussolini.




