SENDERIPIA : Territorios y comunidades en construcción
Taller Fanzine + Riso
Texto: Roberto León Ábrego
Fotografía: Ford Calixto
Para despedir las actividades culturales del trimestre 26-P y celebrar el poder del arte y la naturaleza, en el Patio Poniente se realizó el taller Fanzine + Riso, con el cual se culminó el proyecto SENDERIPIA: Territorios y comunidades en construcción: “una experiencia real de derivas abiertas en comunidad y acciones artísticas efímeras”. El objetivo de este proyecto fue explorar qué tipo de relaciones estamos construyendo con la naturaleza y, específicamente, cómo nos relacionamos con los parques urbanos.
SENDERIPIA fue una iniciativa desarrollada desde el Centro Cultural Casa del Tiempo, de la Universidad Autónoma Metropolitana. Contó con cuatro días de actividades –dos en el Bosque de Chapultepec, 1ª y 3ª Sección– bajo la coordinación general de la maestra Cynthia Martínez Benavides (Casa del Tiempo), la doctora Inmaculada Abarca Martínez y la artista visual Fru Trejo. La actividad en su conjunto “propone encontrarnos, caminar, observar, reconocer y registrar el territorio para reflexionar colectivamente desde el arte sobre el bien común”.

¿Cómo habitamos y cuidamos los espacios naturales que forman parte de la ciudad?
El espacio público se ha transformado en espacio de atención artística con prácticas y proyectos que apuestan por planteamientos vinculados con la ética del cuidado y la sostenibilidad. Propiciar este tipo de atención ayuda a generar una mayor sensibilización sobre cuestiones sociales y medioambientales. En suma, el espacio público se convierte en un eje simbólico e iconográfico que refleja las nuevas complejidades ambientales y derivas sociales.
La UAM C, a través de la Coordinación de Cultura, se sumó al proyecto posibilitando el taller Fanzine + Riso, impartido por Itzel Hernández y Valeria Santana. El taller tuvo como propósito plasmar las experiencia de SENDERIPIA a través de un fanzine colectivo. Cynthia Martínez explicó en entrevista que el ejercicio de creación editorial colectiva buscó que las personas participantes transformaran las experiencias, memorias y reflexiones surgidas durante todo el proceso en un material cuya salida fuera la impresión risográfica. Este propósito está en armonía con el trabajo que Casa del Tiempo ha abordado desde el espacio público. Por otro lado, la UAM Cuajimalpa, al sumarse a este proyecto, reafirmó su compromiso de ofrecer espacios para el encuentro, la reflexión y la expresión artística como parte de la vida universitaria.

Asimismo, Cynthia Martínez mencionó que las 25 personas participantes tenían algo que decir, por lo que se construyó una narrativa de 25 voces “sin que una predomine sobre las otras voces; se cuidó mucho en este proyecto del que todas las voces estuvieran presentes”. Compartió que fue un proyecto muy orgánico, que propició un diálogo muy particular con la naturaleza y en el que cada participante tuvo distintas aproximaciones.
De esta manera, el taller y todo el proyecto se realizó de manera muy horizontal, y que esa misma horizontalidad permitió que: “todos y todas aprendiéramos y quedáramos con ganas de hacer una segunda versión; no una segunda versión de la experiencia, sino en este ejercicio de promover talleres para vivir una experiencia distinta y propiciar conocimientos desde otro lugar”.

Finalmente, la gestora cultural subrayó que fue un acierto de Dayanira García (coordinadora de Cultura de la UAM Cuajimalpa) como de Gabriela Ham (jefa de la Sección Actividades Culturales) realizar el taller en un espacio tan transitado y abierto –Patio Poniente– “porque hicieron que fuera como un círculo virtuoso: la convocatoria fue abierta, fue gratuito el taller, fue un taller muy libre y también cerró de una manera bastante libre, a pesar de que el proceso de fanzine pues tiene una estructura y tiene una lógica”.
Risografía
El nombre de risografía viene de Riso Kagaku Corporation, la empresa japonesa que, basándose en el funcionamiento del mimeógrafo, lanzó al mercado la primera duplicadora digital riso en los años ochenta. En sus inicios se concibió como una máquina destinada a la copia masiva de documentos, pero elementos como la personalidad de sus acabados y lo económicamente asequible que resulta imprimir en riso favorecieron el resurgimiento actual de la impresión risográfica desde una perspectiva artística.

En esta técnica la impresora es llamada duplicadora; su tinta se elabora a partir de vegetales como el arroz o la soja, ofreciendo una alternativa a las tradicionales tintas derivadas del petróleo. Además, a diferencia de las impresoras de tóner que calientan el fusor térmico para fijar la tinta, la duplicadora trabaja siempre en frío, por lo que el gasto energético es mínimo. Todos los consumibles empleados en el proceso son reciclables o reutilizables. Por todo lo anterior, la risografía es una técnica de impresión amigable con la naturaleza y el medio ambiente.





