Roberto León Ábrego García
Fotografía: Ford Calixto
En el Ágora de la Unidad se llevó a cabo una singular actividad cultural intitulada Baile libre en la UAM. Requisitos para asistir: No se requiere experiencia previa, todas las personas son bienvenidas, sin juicios y con total libertad de movimiento; espacio abierto para compartir el movimiento, la música y el encuentro colectivo, en colaboración con la Nueva Red de Bailadores. El baile es un espacio de expresión, convivencia y bienestar.
“Estamos fundando una generación sin vergüenza corporal”
Elías Hervera, integrante desde el inicio de la Nueva Red de Bailadores, hace 10 años, compartió que Baila libre, surgió de la frustración de no saber bailar, “íbamos a fiestas o bares y nadie bailaba” y detalló que este problema se va forjando conforme las personas se hacen adultas, ya que “los niños bailan, y con la educación nos vamos inmovilizando, entonces es una problemática cultural, pero la cultura la hacemos todos, la cultura se puede transformar, entonces decidimos crear, en nuestro entorno, las condiciones necesarias para que pudiéramos bailar”.

“Tu intuición es la única coreografía”
Elías habló un poco de los bailes; está el baile académico, el baile social (más asociado al consumo de alcohol), el baile vinculado a la competencia, lo cual puede generar estrés “si no te sabes bien los pasos, y el baile que promovemos es casual, no hay ninguna barrera”.
Este colectivo lleva 10 años promoviendo y organizando este tipo de baile en la Ciudad de México y se han ido sumando más integrantes en los últimos años. Ahora hay miembros y bailes en Cuernavaca, Nuevo León, San Luis Potosí, Chiapas, Chile, Colombia, entre otras ciudades.

“Recuperemos la soberanía del cuerpo”
No fue necesario saberse pasos, lo importante fue moverse, tal y como lo hicieron Karla y Suri, bailadoras de la licenciatura de Derecho, segundo trimestre, quienes bailaron un set de aproximadamente 4 canciones, y quienes mencionaron que estuvo divertido y fue una buena opción este evento. Para ellas fue la primera vez que bailaban así en un espacio escolar, “sólo faltó un poco más de variedad musical”, agregaron.
Por otra parte, estuvieron Alejandra y Melissa, de onceavo trimestre de Comunicación, quienes prefirieron convivir platicando y viendo cómo las y los demás bailaban; la pena, como expresó Elías, las inmovilizó, sin embargo una de ellas detalló que “la iniciativa está cool, pero aquí no bailaría porque me da pena porque aquí sí me conocen, en otro lugar sí lo haría”.

“Menos pose, más goce”
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