Aves vecinas

Publicado en el sitio por: Administrador portal
Publicado 21/10/2026 a las 09:50hrs.

 

Bosque El Ocotal: biodiversidad, memoria y resistencia urbana

Roberto León Ábrego
Fotografía: J. Cruz

El pasado 9 de octubre, el Patio Oriente de la UAM Cuajimalpa se convirtió en un espacio para mirar de otra manera el entorno natural que rodea la Unidad. A través de “Aves Vecinas: Vida salvaje existiendo y resistiendo en los alrededores de la gente UAM Cuajimalpa", una charla-presentación sobre biofilia, biodiversidad y paisaje, alumnado de la universidad y participantes de colectivas compartieron reflexiones sobre la presencia de vida silvestre en un entorno urbano y sobre la importancia de reconocerla, respetarla y aprender a convivir con ella.

La biofilia, entendida como el vínculo afectivo con los seres vivos y la naturaleza, fue uno de los puntos de partida de la actividad. Desde el asombro ante las aves hasta la apreciación de la flora y el paisaje, el encuentro propuso detenerse a observar aquello que muchas veces pasa inadvertido en la vida cotidiana. Como se expresó durante la presentación, fue una invitación a acercarse “hasta la belleza, la biodiversidad y el paisaje". Una invitación a detenernos, observar nuestro entorno y redescubrir el goce de estar entre lo vivo”.

Esta mirada también permitió reflexionar sobre la manera en que percibimos los espacios que habitamos. Un paisaje va más allá de lo que está frente a nosotros: es lo que reconocemos, interpretamos y aprendemos a habitar. Observar el entorno implica, por tanto, descubrir las relaciones entre los seres vivos y comprender que la ciudad no está separada de la naturaleza, sino que se construye en interacción con ella.

Las aves vecinas

Durante la charla se destacó que existen 48 especies de aves documentadas en un área de un kilómetro cuadrado alrededor de la Unidad Cuajimalpa. Entre ellas se encuentran el mirlo primavera, el rascador cejas verdes, el reyezuelo matraquita, el tordo ojos rojos, el ocotero enmascarado, el capulinero gris, el picochueco vientre canela, el pavito alas negras, el colibrí magnífico, el trepadorcito americano, el rascador viejita, el zacatonero serrano, el chipe rojo y el sastrecillo, entre otras.

La presencia de esta diversidad de especies invita a reconocer la riqueza natural que existe en los alrededores de la Universidad. Aun en un territorio transformado por las actividades humanas, las aves encuentran espacios para alimentarse, desplazarse y habitar. Identificarlas permite ampliar nuestra percepción del entorno y reconocer que compartimos el espacio con otras formas de vida, cuyas necesidades también deben considerarse.

Además de su valor ecológico, el contacto con la naturaleza tiene efectos positivos en el bienestar humano. Durante la actividad se señaló que la naturaleza “nos produce calma, tranquilidad, descanso, mejora de salud”. Sin embargo, el vínculo con los seres vivos no se limita a disfrutar de su presencia: también implica asumir una responsabilidad hacia ellos.

En este sentido, se hizo hincapié en que amar y respetar la naturaleza supone evitar acciones que dañen a los animales silvestres o a la flora. Observar sin capturar, acercarse sin perturbar y reconocer que los animales no están ahí para satisfacer nuestras necesidades son formas concretas de convivencia respetuosa. La biofilia puede convertirse así no solo en una experiencia de disfrute, sino también en una disposición al cuidado.

Bosque El Ocotal: biodiversidad, memoria y resistencia urbana

Como parte de la jornada, se presentó la charla Bosque El Ocotal: biodiversidad, memoria y resistencia urbana, dedicada a analizar la importancia de este espacio natural en un territorio sometido a la expansión urbana. El bosque constituye un ecosistema relevante como hábitat de aves y reservorio de biodiversidad, además, su valor está vinculado con la historia de las comunidades que lo conocen, lo frecuentan y han participado en su defensa.

La actividad surgió, en parte, del trabajo de investigación que Mabel Guerra desarrolla en la maestría en Diseño, Información y Comunicación (MADIC), en conjunto con el Colectivo Autogestivo Ocotal. La investigación recupera la historia de la defensa del bosque frente a amenazas institucionales y privadas, y abre una reflexión sobre las dimensiones ecológicas, sociales y culturales de su preservación.

El Ocotal es también un espacio de encuentro y recreación, frecuentado por personas que acuden a correr y realizar actividades al aire libre. Su importancia, por tanto, abarca tanto la conservación de los ecosistemas como las relaciones que las personas construyen con el territorio. La defensa de un bosque no significa únicamente proteger árboles y animales: también supone reconocer el valor de los espacios naturales para la vida colectiva y cuestionar las transformaciones que pueden ponerlos en riesgo.

La memoria y la resistencia, que se encuentran en el título de la charla, permiten mirar el bosque como un territorio cuya permanencia depende de decisiones, prácticas y acciones colectivas. Conocer su historia y comprender las amenazas que enfrenta son pasos necesarios para dimensionar la importancia de conservarlo y de reconocer la participación de quienes han contribuido a su defensa.

Ilustrar para conocer y reconocer la vida

La jornada incluyó también el taller Introducción a la ilustración científica en técnica de acuarela, impartido por Meztli Gutiérrez, estudiante de la licenciatura en Comunicación. La actividad ofreció una aproximación a la ilustración científica como recurso para observar, reconocer y documentar la flora y la fauna de los alrededores de la UAM.

A través de la observación y la representación gráfica, la ilustración científica permite detenerse en los detalles de los seres vivos: sus formas, características y diferencias. Dibujar se convierte así en una manera de mirar con mayor atención, registrar lo que se observa y desarrollar otras formas de acercamiento al conocimiento de la naturaleza.

La incorporación de este taller amplió las posibilidades de participación en la jornada, al vincularla reflexión ambiental con una práctica creativa. La observación de la biodiversidad encontró en la acuarela una herramienta para explorar la relación entre conocimiento, sensibilidad y expresión artística.

Las tres actividades compartieron una inquietud: reconocer la vida que existe a nuestro alrededor y preguntarnos cómo nos relacionamos con ella. Desde la identificación de las aves cercanas a la Unidad hasta la defensa del Bosque El Ocotal y la ilustración de la flora y la fauna, la jornada propuso distintas maneras de conocer el entorno y valorar aquello que lo hace habitable.

Para la UAM Cuajimalpa, abrir espacios de encuentro entre la cultura, la investigación, la creación y la reflexión ambiental permite ampliar las formas en que la comunidad universitaria se aproxima a su territorio. Observar las aves, conocer la historia de un bosque o dibujar una especie son experiencias que pueden transformar la manera de mirar lo cotidiano y fortalecer una conciencia sobre el cuidado de los espacios compartidos.


Sigue el trabajo del colectivo Ocotal aquí: @colectivoocotal
*El nombre del Ocotal proviene de los pinos de ocote.



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